Lunes, 23 Abril 2018 16:13

Darna: un año trabajando para la prevención y la integración en Barcelona Destacado

Escrito por Núria Vilà Barcelona
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Parte de los jóvenes de Darna en una comida con la educadora Angela y las dos entrenadoras del equipo de fútbol sala Parte de los jóvenes de Darna en una comida con la educadora Angela y las dos entrenadoras del equipo de fútbol sala

El centro social Darna, situado en el barrio del Raval, ofrece desde hace un año apoyo administrativo, lingüístico y social a jóvenes que buscan un futuro mejor en Barcelona

 El vacío de asociaciones a la hora de tratar la prevención del radicalismo entre los jóvenes llevó hace un año a distintas personas de origen marroquí y autóctonos, inquietas residentes en Barcelona a impulsar un nuevo espacio. Porque más que una entidad, la asociación Darna es el punto de encuentro para aquellas personas que están intentando construir un futuro en Barcelona. Conscientes de las dificultades de los recién llegados, Darna les ofrece un apoyo en distintos ámbitos para facilitar que cada persona pueda desarrollar sus objetivos. En otras palabras, ofreciéndoles oportunidades para que no caigan en el vandalismo.

“Darna surgió del vacío que hay en el trabajo de prevención en los jóvenes recién llegados a Catalunya. Hemos notado que hay muy pocas entidades que trabajen este tema”, explica el actual presidente de Darna, Rachid El Younoussi. Para él, la prevención del radicalismo, un tema emergente que ha cogido por sorpresa a los gobiernos europeos a raíz de los múltiples atentados yihadistas en los últimos años, “es un tema esencial, no solo importante”.

El balance del arranque del proyecto, coinciden tanto Rachid como el resto de miembros de la asociación, es positivo, siendo conscientes al mismo tiempo de las dificultades de empezar. “Ahora trabajamos con casi 30 jóvenes, dando clases y también en el fútbol”. Preparamos otras actividades, como salidas, cursos de formación, pero la ausencia de colaboración de la Administración pública en programas de prevención impulsados por la sociedad civil nos dificulta el trabajo, y casi nos lo hace imposible”.

La búsqueda de apoyos financieros por parte de la Administración barcelonesa o de la Generalitat de Catalunya son algunas de los objetivos que se marca Darna para este segundo año de vida. Aspectos que se vuelven imprescindibles para seguir adelante. “El Ayuntamiento y la Generalitat saben lo que estamos haciendo. Hemos presentado un plan de prevención al Ayuntamiento y estamos a la espera de respuesta. También hemos hecho un par de reuniones con la Generalitat, pero la respuesta es que están intervenidos y no pueden hacer nada. No tenemos seguro si vamos a seguir o no, si no hay una implicación real de la administración pública”, lamenta el presidente de Darna.   

El equipo de fútbol, actividad estrella de Darna

Othman con la equipación de Darna 

Othman es un joven marroquí que llegó a Barcelona buscando un futuro mejor. Ya es mayor de edad, vive en un piso junto a otros compañeros, estudia informática y geografía y es jugador del equipo de fútbol de Darna. Según explica, su vida cada vez le va mejor en Barcelona. “Me gusta el equipo. Jugamos en la liga, hacemos salidas, vamos a la playa a entrenar… Me gusta mucho el fútbol, creo que a todos lo que jugamos nos gusta. Algunos queremos ser famosos en equipos grandes”.

La coordinadora del equipo de fútbol, Angela, que es voluntaria y vocal en Darna, destaca que esta actividad deportiva “responde a una motivación que tienen los jóvenes. A ellos les gusta mucho jugar. Yo creo que también les está ayudando a ver que forman parte de algo, como un sentimiento de identidad que van desarrollando dentro del grupo”. Además, según Angela “es un espacio que les permite olvidarse de los problemas que tienen”, ya que “los jóvenes que están en el equipo tienen problemas para tener papeles, casa y trabajo”.

El equipo de Darna, que empezó a funcionar hace menos de un año, está formado por distintos jóvenes de origen extranjero residentes en centros o pisos de acogida y también jóvenes del barrio del Raval. Othman, tras estudiar castellano en Darna, se incorporó en el equipo. “Darna nos ayuda mucho, no hay otra asociación así. Nos paga todo el equipo, nosotros no pagamos nada. Damos las gracias a Darna”, explica Othman, que se plantea estudiar un grado medio de soldadura; más adelante, le gustaría llegar a la universidad.

Un espacio para desarrollar las inquietudes de los jóvenes

Osama, marroquí que reside en Barcelona desde hace poco, es otro miembro de Darna que colabora en tareas de grafista, informático, responsable de la página web de la asociación y marketing, gracias a sus estudios universitarios de Informática en Marruecos. “Darna es una asociación que me da una integración muy sencilla en Barcelona, porque trabaja para jóvenes y extranjeros, y aquí conozco gente nueva, asociaciones de Catalunya, el Ayuntamiento… Darna trabaja con jóvenes de centros de acogida, y también para que los jóvenes no vayan a robar o no entren en las drogas”. Aún así, para él “no es fácil empezar a vivir en Barcelona. En primer lugar, por las dificultades con el idioma castellano y la cultura. Y debido a las dificultades para encontrar trabajo”, explica.

Julien, otro de los voluntarios jóvenes procedente de California, enseña inglés en Darna y ayuda en temas de gestión de la entidad. Antes de empezar sus estudios universitarios en Estados Unidos, “quería hacer un voluntariado y encontrar una asociación que haga un buen trabajo para la sociedad. Pienso que Darna hace un trabajo muy sano para la comunidad”, explica, recién incorporado en la entidad. Además, “quería conocer lo que pasa en Europa, tener un poco de experiencia en educación y en el trabajo sin ánimo de lucro. Me gusta la meta de intentar integrar a los jóvenes con actividades de educación de idiomas, como refuerzo escolar. Pienso que es un método muy bueno para que la gente se sienta integrada”, explica Julien como conclusión.

Pese a los logros del día a día conseguido, todavía queda mucho camino por recorrer para el próximo año. “Estamos arrancando, y el inicio de cualquier proyecto tiene sus dificultades, sobre todo a nivel de encontrar financiación. Pienso que la visión que se tiene de lo que se quiere conseguir es transformadora. Trabajar para la prevención de extremismos es trabajar para una sociedad cohesionada, equitativa, intercultural”, unos aspectos que, según Angela, “no tenemos” en la sociedad. Una de las teorías básicas de Darna, explica Rachid, es “enseñar mediante herramientas los valores de la democracia e igualdad. Luchamos como socios y junta directiva para una sociedad democrática y laica, donde tengan cabida todos y todas”.

 

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