Sábado, 29 Abril 2017 20:47

Nuevas redadas y agresiones contra los vendedores ambulantes Destacado

Escrito por  Corina Tulbure
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Una foto tomada ayer el viernes en Barcelona Una foto tomada ayer el viernes en Barcelona Paulo Costa @InfoTalQual

Pape ya no dedica su día entero a la venta callejera. Pasa las mañanas en reuniones con otros compañeros para sacar adelante una Cooperativa que ayudaría a los chicos a salir de la venta ambulante. “Nadie quiere estar vendiendo en la calle, lo que ves es una consecuencia de la ley de extranjería”, explica Pape. Al no tener “papeles”, no pueden conseguir ningún trabajo, ni siquiera están autorizados a poner un puesto en un mercadillo. No obstante, portavoces del Sindicato de vendedores ambulantes no confían en que la Cooperativa ofrezca alguna solución a los chicos, porque mucha gente sigue en la calle y sin la posibilidad de conseguir este permiso de trabajo. Además, denuncian que continúa la persecución de los vendedores ambulantes a pesar de la creación de la Cooperativa y consideran que, a través de la Cooperativa “el Ayuntamiento sólo intenta mejorar su imagen, pero no la vida de los chicos que venden en la calle”. 

Pape, que lleva ya ocho años en Barcelona, ha conseguido el permiso de trabajo. No es el caso de Mor. La policía le agredió el día de 22 de abril por la tarde, cuando se encontraba vendiendo en las calles de La Barceloneta: “el otro día, siete policías de paisano se abalanzaron sobre mi, me golpearon con el pie y me detuvieron. Estaba en la calle, vendiendo. Me asusté, sé que alguien llamó a una ambulancia y me llevaron al hospital de Pere Camps. Me quitaron todo lo que tenía”. Durante la entrevista, Mor, un joven que no tiene más de 23 años, no para de repetir: “debo olvidar todo eso, no quiero más problemas”. Cree que esta detención podría tener consecuencias el día en que solicite la regularización de su situación legal en España. Tiene miedo de denunciar la agresión: “deseo vivir tranquilo, me entiendes, ahora estoy muy asustado por la detención”. Uno de los abogados del Sindicato de vendedores ambulantes explica a Infotalqual que “los chicos no suelen denunciar las agresiones porque tienen miedo a ser detenidos otra vez por carecer de documentación. Volverían a ser víctimas. Además, cuando los llevan al medico, después de haber recibido golpes por parte de los agentes, se les atiende delante del policía”. Mor llamó a su familia cuando quedó en libertad, sólo para tranquilizarse, no para contarles lo que había sucedido. “Nunca les digo lo que me pasa porque no quiero hacerles sufrir. Ellos deben creer que estoy bien aquí, ya viven allí con suficientes problemas, no puedo contarles lo mío.” Mor llegó a Barcelona hace un año, desde Senegal. Allí tenia un oficio, soldador, pero no un trabajo, lo mantenían sus padres. Su hermano vive desde hace tres años en Barcelona y tampoco ha conseguido aún el permiso de trabajo. “Los tres años que se necesitan para obtener la documentación son duros para la gente. ¿Qué puede hacer mientras tanto?”, comenta Pape. 

 

 

Mor va sin parar de calle en calle desde hace un año y su oficio y medio de supervivencia es la venta ambulante: “cada vez que la policía te sorprende, te quita toda la mercancía, que tú debes pagar, ya que la has comprado. De modo que entonces tengo que trabajar más, para recuperar lo que he perdido.”, añade.  Su hermano sigue trabajando en la venta al no haber conseguido todavía los papeles. Tampoco ha podido ver a su familia desde entonces. Privados de documentos, han quedado atrapados en la calle.

 

“Sin los papeles, no hay salida posible de la calle” añade Pape. Su meta es que en el futuro la Cooperativa que están montando pueda contratar a los chicos, tanto para vender en los mercadillos, como para que puedan trabajar en otros oficios. Muchos chicos no creen que la Cooperativa puede ser una solución. “En la calle ahora mismo hay alrededor de 250 personas, quizás  más. Si ellos no vendieran, no podrían vivir. Esta situación es una consecuencia visible de la ley de extranjería. La único que pueden hacer es comprar y vender; si no cambian las normativas legales, la gente seguirá vendiendo en la calle”, sigue Pape. Cuenta que en la Cooperativa colaboran 15 personas, de las cuales tres ya han obtenido los permisos de trabajo y los demás están tramitándolos. “Es muy poco, pero si la Cooperativa funciona podrá contratar a más personas que ahora están vendiendo en la calle”.

                Insiste en que los abusos que ha padecido Mor no representan un caso aislado, incluso existen denuncias anteriores de personas que han sufrido agresiones policiales al vender en la calle.  En el año 2016, se llevó a cabo la primera investigación sobre un policía de la Guardia Urbana por un presunto delito de lesiones contra una persona que vendía en la calle[1] .

Pape, que conoce a los chicos, aclara que “ocurre a menudo. La policía coge a los chicos en la calle, y muchas veces les pega. Depende del policía que esté de turno aquel día”.

 “De nueve a tres trabajamos para cocinar el grupo”, repite. “Miramos los planes financieros, el proyecto, para ver cómo conseguir sacar adelante nuestra idea. Vender en la calle es algo que no puedes hacer durante 8 ó 10 horas seguidas. A los cinco minutos puede llegar la policía y levantarte, es una cuestión de suerte. Algunos venden algo en esos diez minutos, otros no. Puedes estar un día, dos o una semana sin conseguir vender nada”.

Explica que el dinero que se obtiene apenas da para mal comer. “Muchas veces viven ocho personas en el mismo piso y entonces todo se comparte. Por ejemplo, la gente del piso sabe que esta semana tú no has vendido nada, entonces no tienes que participar en los gastos comunes o en la comida; otras veces, cuando vendes, sí. Lo hacen por turnos, viviendo juntos y ayudándose entre ellos, sólo así pueden sobrevivir. La gente nos ve como manteros, pero muchos de los que se dedican a la venta ambulante tienen titulaciones profesionales, están cualificados para diferentes oficios, pero no pueden trabajar por la falta de un permiso de trabajo.

Ahora mismo tenemos un Sindicato, y hemos luchado mucho para que la gente entienda por qué están vendiendo en la calle los chicos. Nadie quiere estar en la calle. Hay que dejar de hablar de la manta y empezar a hablar de la ley de extranjería.”

 

 

 

 

 

 

 


 [1]http://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/Primer-guardia-Barcelona-imputado-mantero_0_624687637.html

 

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