Martes, 20 Octubre 2015 09:16

La participación en las elecciones en Egipto: inferior al 15%

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 llamadas a la participación del propio mariscal Al Sisi y de sus medios de comunicación afines han ofrecido un resultado exiguo. En Omrania, llegaron al mediodía varias furgonetas que trasladaban a los colegios electorales a los fieles cristianos coptos después de la misa del domingo.

La primera jornada de las elecciones legislativas egipcias, que se dividen en varias rondas y no terminarán hasta el mes de diciembre, ha estado marcada este domingo por una bajísima participación.

 A falta de una cifra oficial, algunas informaciones apuntaban a una tasa de participación inferior al 15%. En las anteriores legislativas, celebradas a finales del 2011, votó cerca de un 65% de los ciudadanos. A diferencia de aquellos comicios, en estos apenas si concurre algún partido de la oposición al régimen del mariscal Abdelfattá al Sisi, ya sea islamista o laica. No en vano, el país árabe padece una feroz ola de represión a toda voz disidente desde el golpe de Estado de verano del 2013.

Según numerosos observadores, el grupo social menos visible en unos colegios electorales más bien desiertos eran los jóvenes, los principales protagonistas de la revolución que derrocó al tirano Hosni Mubarak. “No he votado porque no hay una verdadera vida política en la era de Al Sisi. No conozco a los partidos que participan en estas elecciones. Es un ejercicio inútil, se va a hacer siempre lo que quiera el presidente”, explica Rana, una chica residente en Omrania, un humilde suburbio del área metropolitana de El Cairo. En esta primera jornada, la votación se desarrolla en 14 provincias, entre ellas, Giza, que abarca la ribera occidental de la capital.

El perfil dominante frente en las salas de votación era la de una mujer de edad avanzada, como Nadia, de 70 años. “Estoy votando porque conozco personalmente al candidato. Es un buen hombre”, explica esta anciana que ya votó al presidente Al Sisi en las elecciones del mes de mayo del año pasado. Las medidas de seguridad en las inmediaciones de los colegios electorales eran robustas ante la amenaza de atentados por parte de la potente insurgencia islamista que atenaza Egipto.

De momento, los esfuerzos del régimen para movilizar a la ciudadanía a través de las

En la contienda no participan los ganadores de las últimas elecciones, los Hermanos Musulmanes, ilegalizados y considerados ahora una “organización terrorista” por parte del régimen instaurado después de que el Ejército derrocara al presidente islamista Mohamed Morsi. La mayoría de partidos islamistas y varios laicos han optado por boicotear el proceso. No obstante, sí participan algunos candidatos de tendencia islamista en las circunscripciones individuales y el partido salafista Nur en las listas de partidos.

“Sin apenas candidatos de la oposición, en estas elecciones no hay una verdadera competición. Las reglas del juego se han diseñado para que el Parlamento sea fragmentado y no se pueda formar ningún bloque ideológico”, asevera Mohamed Fahmi, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo. Según el catedrático, la cámara estará dominada por los caciques locales y hombres de negocios, muchos de ellos afiliados al PND, el partido del ex presidente Mubarak. De hecho, de acuerdo con la estadística del diario oficialista Al Ahram, un 40% de los candidatos pertenecían al antiguo partido cuasi único, ahora disuelto.

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