Abril 26, 2018

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Reload Captcha

“La islamofobia está profundamente enraizada en esta sociedad, ahora sólo se ha activado” Destacado

Faika El-Nagashi Faika El-Nagashi

Faika El-Nagashi, responsable de políticas migratorias en el Ayuntamiento de Viena, alerta sobre la inminente victoria de la extrema derecha en Austria y su posible contagio al resto de Europa. Tras la campaña “Welcome Refugees” (Bienvenidos refugiados), en el país se han tomado decisiones políticas de rechazo a los refugiados y se ha instalado un discurso que fomenta la islamofobia. InfoTalQual ha entrevistado a Faika El-Nagashi 

 

¿Existe voluntad de alcanzar una solución política para los refugiados?

¿Qué vemos ahora en los campos de Grecia? Que la gente ofrece comida y ropa. Son soluciones para un estado de emergencia. En Austria hay personas que se cogen unos días o unas semanas de vacaciones y se van a Idomeni. ¿Cómo podemos pensar que la ayuda a los refugiados puede funcionar de esta manera? No es una solución.

¿Qué está pasando en Austria tras el cierre de la ruta de los Balcanes?

La gente sigue llegando. Aunque oficialmente se dice que nadie cruza la frontera para demostrar que su cierre tuvo algún efecto. Ahora necesitan la ayuda de otras personas o de los traficantes para llegar a Austria. Cuando se cierra una ruta siempre se abre otra, en general, una ruta más arriesgada. Ahora mismo estamos en una situación parecida a la del mes de septiembre de 2015, cuando las fronteras estaban abiertas. La gente sigue llegando en coches. De esta manera ganan los traficantes. ¿Pero cuál es la alternativa? ¿Quedarse atrapado en Idomeni, por ejemplo?¿O en Turquía o en Alepo?

En Austria, en la década de 1990, cuando se recibía a los refugiados de Hungría, Checoslovaquia o Yugoslavia, se decían dos cosas: son nuestros vecinos y son cristianos. Ahora, la extrema derecha usa la religión para su discurso y ha aumentado muchísimo la islamofobia. De hecho siempre estuvo allí, pero ahora se ha activado. Creo que los ciudadanos de Austria deberían ser conscientes de todo eso, así como los ciudadanos de países de Europa del Este donde todos estos miedos están muy presentes. A la vez, desde la izquierda no se ha encontrado un discurso contra la islamofobia. Creo que es urgente actuar en este sentido.

Europa hace gala de ser secular, aunque en Alemania tengamos un Partido demócrata-cristiano….

Claro, la religión está incorporada hasta en el nombre. En Austria tenemos el Partido cristiano entre los partidos conservadores.  En Austria, incluso a nivel político, se afirma que somos un país cristiano con valores cristianos. La novedad, ahora, es el uso que hace la extrema derecha de los discursos de izquierda. Por ejemplo, los derechos de la mujer nunca habían estado en la agenda de los partidos de derechas, y ahora forman parte de la base del discurso de la extrema derecha. Uno de los lemas de la extrema derecha austriaca actual es el de “el islam es peligroso porque no respeta a la mujer”. Pero sobre todo, refuerzan en general la idea de “nuestros valores europeos”. ¿Cuáles son “nuestros valores”?

 ¿Hasta donde llega esta apropiación de los discursos de izquierda por la extrema derecha?

La extrema derecha defiende ahora en su discurso la homosexualidad: “el islam está contra la homosexualidad, así que todas las personas LGBT no podrían vivir en una sociedad en que esté presente el islam, porque serían asesinados”, dicen. Se debe crear un discurso progresista que no sea solo un freno a este discurso de la extrema derecha, que es lo que ocurre ahora mismo, sino un relato nuevo.

¿Cómo se traduce esta argumentación en las políticas de inmigración?

En Austria se pide a los refugiados o a los inmigrantes que firmen un “contrato de integración”. No tiene ningún efecto legal. Es tan solo un documento para someter a la gente y decirles de alguna manera: aquí los amos somos nosotros, tú firmas este contrato.

¿Qué opinas sobre el concepto de la integración?

De algún modo es ver al otro como un problema. Debemos hablar de inclusión, no de integración. Debatamos mejor sobre qué es la justicia social y cómo eliminar la exclusión social y económica. La extrema derecha y los conservadores prefieren que los refugiados firmen este “contrato de integración”. En las elecciones de abril, en la primera vuelta ganó el candidato de la ultraderecha, con un porcentaje muy alto de votos, un 35,3%. En general, la situación política en Austria es muy crítica en este momento. El Partido Socialista está al borde de la disolución. Tendremos elecciones en Austria y todos los sondeos dicen que la derecha y extrema derecha van a ganar. Vamos camino del modelo de Hungría.

¿Cómo explicas el aumento de votantes de la extrema derecha cuando el año pasado se desarrollaba una amplia campaña cuyo lema era “Bienvenidos refugiados”?

En Austria hay problemas económicos e incertidumbre en el terreno laboral. Sobre todo, mucha incertidumbre. Ahora mismo, por ejemplo, muchos políticos dicen “no tendrás nunca una jubilación”. La jubilación ha existido durante décadas, es algo normal para la gente. Así que decirles que la jubilación va a desaparecer tiene un gran impacto social. Todos piensan que llegará el desastre, que es solo cuestión de tiempo. La extrema derecha ofrece respuestas a estos miedos, y en lugar de mirar hacía la desigualdad social, busca culpables: los inmigrantes, la gente pobre…

Ahora se centran en el islam, pero no es algo nuevo. La islamofobia está profundamente enraizada en esta sociedad, ahora solo se ha activado. Incluso el “contrato de integración” que abandera ahora la extrema derecha no es nuevo, existe desde hace más de 50 años, pero ahora quieren dar un mensaje a la gente: “no se preocupen, los forzaremos a integrarse”. La extrema derecha lanza un discurso que funciona muy bien a nivel simbólico porque luego lo retoman los políticos que no se definen como de extrema derecha.

Todo el espectro político acepta esta iniciativa. Y en el “contrato” especifican: “mira, lo importante para nosotros es la democracia, porque en el lugar del que vienes no hay democracia. La desconoces”. Lo segundo: “igualdad hombre y mujer, porque la tuya es una sociedad terrible”. Luego, si analizas este contrato, nada de lo que consideran nuestro “valor” se respeta en los países europeos o en Austria. Si tú no firmas este contrato, no tienes derecho a ningún tipo de permisos o de ayudas sociales. Lo alarmante es que la manera en que se habla sobre este contrato es completamente normal, a la gente no le resulta vergonzoso. ¿Por qué no se habla de la inclusión social? Nosotros aquí vivimos en una sociedad patriarcal, ¿por qué no cambiamos nuestra sociedad? Este contrato es una fantasía que pretende colocar nuestra sociedad en una escalera de la perfección que no es real.

¿Qué ha quedado de la campaña “Bienvenidos refugiados”, impulsada por el Ministerio del Interior el verano pasado? Parece que en cuestión de meses el mensaje ha pasado a ser “Quédate en tu país”.

El 3 de septiembre la gente esperaba los trenes que llegaban de Hungría. Todos estaban en la estación. La campaña dio un mensaje muy positivo de acogida a los refugiados. La ministra de Interior apareció también para dar el mensaje: “soy igual de buena que nuestra sociedad”. Por supuesto que no era así, porque era la responsable de la situación de los campos de antes de la llegada de los refugiados. Fue casi una provocación. Posteriormente no sabían que hacer porque no era popular decir “cerramos las fronteras”. Eso lo hacía Hungría, Orban que era el malo en aquel momento. Nosotros mostrábamos humanidad en contraste con Hungría. Luego la derecha se aglutinó y empezó a decir: “debemos hablar de límites, de números”. Tras los hechos de Colonia y la manera en que la prensa informó sobre el tema, la opinión pública cambió de actitud. De hecho, fue la luz verde que necesitaba la extrema derecha para poner en práctica lo que hacía tiempo tiempo querían hacer. Ahora la prensa solo se centra en los crímenes, la violencia. Ya no escriben historias positivas. Deforman todo lo que ocurre. Pintan a los refugiados como potenciales terroristas. Cogen los incidentes contra la mujer y los convierten en titulares durante semanas. Pero hay muchos casos de violencia sexista perpetrados por austriacos que nunca son noticia. El titular ya está creado: “cualquier refugiado es peligroso, sobre todo si es hombre”. Es la prensa quien fomenta este discurso de la extrema derecha y una sociedad del miedo, la idea de vivir bajo un permanente ataque. Las otras campañas se hacen en el país de origen: “no al asilo en Austria por razones económicas”. Muchos de estos carteles oficiales son de hecho similares a los carteles de la extrema derecha.

 

 

Valora este artículo
(3 votos)
Inicia sesión para enviar comentarios
© InfoTalQual.com - Derechos Reservados